“La manquita” es de Málaga. Artículo de Eduardo Zorrilla

En 1998, el gobierno Aznar dictó un Real Decreto que eliminó la prohibición de inmatricular los lugares de culto. Aprovechando esta modificación legislativa, hace cinco años, el Obispado de Málaga inscribió a su nombre la Catedral y su entorno.

Con este proceso de inmatriculación el Obispado pretende convertir algo que es patrimonio y propiedad de la ciudadanía y un Bien de Interés Cultural en patrimonio privado. Este proceso de apropiación privada carece de valor jurídico al tratarse de un bien de dominio público. Al igual que está sucediendo con la Mezquita de Córdoba, la ciudadanía reclama el derecho a conservar el patrimonio que le pertenece.

En la actualidad, el Registro de la Propiedad recoge que el Obispado de Málaga es el titular de la Catedral, además del patio del Sagrario, el atrio de las Cadenas, las escalinatas de la fachada de la Plaza del Obispo y los jardines, cuyo coste de mantenimiento se asume el Ayuntamiento de Málaga, es decir se paga con el dinero de todos los malagueños y malagueñas.

Recientemente, ha surgido una iniciativa ciudadana que solicita la intervención de las administraciones públicas, para bloquear este proceso de inmatriculación, ante el intento de apropiación de la Catedral de Málaga por parte del Obispado.

Las personas solicitantes piden al Ayuntamiento de Málaga, a la Diputación de Málaga, a la Junta de Andalucía, y al estado español, que inicien los trámites para revocar y dejar sin efecto la inmatriculación realizada por el Obispado de Málaga sobre la Catedral de la Ciudad, para que su titularidad recaiga en las administraciones que representan democráticamente a todos los malagueños y las malagueñas, independientemente de sus ideas o sus creencias religiosas.

 

El grupo municipal de Málaga para la Gente apoya íntegramente esta petición ciudadana, pues entendemos que el patrimonio cultural y arquitectónico pertenece a la ciudadanía y porque desde hace tiempo se ha mantenido con las arcas públicas.

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